Vegetación costera de Montevideo vulnerable: estudio señala medidas de prevención

La costa de Montevideo está compuesta por «parches» de distintos ecosistemas (como herbazales, humedales, bosques nativos y matorrales-pajonales), que son esenciales porque previenen la erosión costera, mantienen la calidad del agua y estabilizan las zonas de arenas, entre otras funciones. Un estudio reciente muestra el riesgo que enfrentan estas zonas, que las hace especialmente vulnerables ante el cambio climático, así como tormentas, incendios e inundaciones. Ana Borthagaray, co-responsable de CICADA, presentó los resultados el 10 de abril en la Intendencia de Montevideo.

Ana Borthagaray en presentación del estudio.

El estudio fue llevado adelante por investigadores del Centro Interdisciplinario en Ciencia de Datos y Aprendizaje Automático (CICADA, Udelar) radicados en el Departamento de Ecología y Gestión Ambiental (CURE) y otras facultades. Contó con el apoyo de la Intendencia de Montevideo y la Comisión Sectorial de Investigación Científica (CSIC).

A través de la teoría de grafos (rama de la matemática que se utiliza para representar visualmente las relaciones entre distintos elementos) y trabajo de campo, el equipo analizó siete formaciones vegetales (herbazales psamófilos, mesófilos, rupícolas e halófilos, humedales, bosque nativos y matorrales-pajonales) presentes en la costa de Montevideo y sus áreas adyacentes. 

La investigación evidencia la fragmentación de estos paisajes, principalmente en la zona metropolitana y este. Esto los hace ecosistemas frágiles y vulnerables, con baja capacidad de resistencia frente a disturbios.

En la zona oeste, estos ecosistemas presentaron una mayor cobertura vegetal y menor fragmentación, lo cual favorece una mayor resistencia y resiliencia a disturbios de corto y mediano plazo. No obstante, toda la costa muestra una recuperación lenta a los disturbios. Esto implica que disturbios más recurrentes en el área costera, por ejemplo, asociados al cambio climático, podrían conducir a pérdidas irreversibles de diversidad, a la afectación de la erosión costera y la calidad del agua.

La situación se debe en gran medida al avance urbano sobre estos espacios, la presión de las actividades humanas y el cambio climático, que implica un aumento del nivel del mar y de eventos extremos.

Otro punto importante es la fragmentación entre los parches de vegetación. Una mayor conectividad favorece la preservación de los ecosistemas y los fortalece ante posibles disturbios.

¿Qué se puede hacer al respecto?

Este estudio identificó algunos «puntos calientes» para la conectividad, donde se puede poner el foco para la preservación y mejora de todos los ecosistemas.

También es importante el diseño de estrategias de preservación de los parches de vegetación antes de que se degraden, dado que es más factible que recuperarlos una vez degradados. Otro punto a tener en cuenta es controlar y remover especies vegetales exóticas, y sembrar especies nativas.

¿Qué se puede hacer a nivel ciudadano?

Reducir el “pisoteo” de la vegetación, atenuar la contaminación lumínica y sonora, y evitar la acumulación de residuos en las costas.

Se puede leer más información sobre el estudio aquí.

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